Entro en el río de los amigos y es como una tisana que me calma, nada puede ser más reconfortante. 
Cada día cuando salgo a la calle con su caudal de vida,
me sorprendo como si fuera la primera vez.
Me fundo en las aguas de de los desconocidos,
lo mismo en los alegres que en los preocupados,
me baño en los tranquilos y en los apurados,
en los que van a sus trabajos y en los desempleados,
viejos o jóvenes, no discrimino.
Parece natural reconocerlos, como si fuesemos la misma vida entoda forma.

Entonces no camino sino que danzo con lo que se me aparece en el camino, vamos al cielo juntos y regreso para decir adiós en un instante, y volver a lo más cotidiano,
que es llevar la carga del día a día,
Quisiera decirles a todos, que son mi alegría y mi enorme consuelo, que los amo, pero me tomarían por delirante,
en fin, mejor será que lo mantenga en secreto.