Hoy quiero reposar, voy al silencio y encuentro la dulce gratitud de la inocencia, entonces el silencio son las flores y su savia que todo lo disuelve y transmuta se hace cargo de despertarme con un abrazo de quietud, Llévame hasta donde el olvido me acune como una nana descuidada de ojos benevolentes y grandes pechos que me escuden de los conjuros de la ignorancia. Por si acaso sueño con un destino falso recuérdame que no me he movido nunca y alumbra mi llegada.