Y estaba en aquel bosque mientras los rostros se diluían y desaparecían los apegos del corazón que ansía. Ahora la brisa era lo más importante, más que los recuerdos, más que el temor al vacío que anhela el amor o la atención del otro. Este lugar lo tiene todo implícito, Y el dolor? También está, pero en el aire ya no me pertenece, conozco el bienestar de la verdad. Siento la dicha bajo estos árboles a la entrada del paraíso de mi frente. Soy ligera y eterna como mi bendición. No necesito decir que soy feliz como lo hacen las pobres almas. Es claro y dulce el bosque.