Aquí se mecen los vientos y la gracia es una pequeña flor,
que nunca se ha mirado en un espejo,
No conoce de pesadillas, ni impaciencias,
Ella misma es la calma que no se agota,
Indiferente a la alegría o la tristeza,
Como si no existiese nada más que su presencia,
No sabe la flor que hay máquinas inventadas para aliviar la vida.
Cual vida? pregunta ella sabiéndose eterna.